jueves, 31 de marzo de 2011

RENTABILIDAD EDUCATIVA

En el pasado, estudiar era un privilegio que no muchos lo tenían. Hoy en día, el estudio está siendo sinónimo de lucro e ingresos rápidos.  Es increíble ver que hasta las empresas que nunca se creían iban a seguir este camino, lo están haciendo, empresas como  bancos o AFP, ahora invierten en centros de estudio,  únicamente por motivos de lucro.
Esto no hubiera sido posible  sin el pensamiento de la población, sobretodo de los padres de familia, de querer que sus hijos por sobre todas las cosas, estudien y tengan un cartón para buscar trabajo y si es de una entidad privada, mucho mejor. Esa idea errónea, de que lo privado es mejor, ha hecho que aumente rápidamente la cantidad de instituciones privadas, que a cambio de grandes pagos mensuales, les dan una certificación del estado, abogando que sus hijos han terminado una carrera profesional. Hay que recordar que “todo lo que brilla no es oro”.
Sin duda alguna, el crecimiento de la oferta educativa se ha acelerado,  porque atender la demanda, no implica contar con elevados capitales de inversión.
Pero esto es un problema progresivo, pues tener mucha oferta de poca calidad se agrava año a año.  Se sabe que en el Perú, se han invertido más de 1,2 millones de dólares en infraestructuras simples que se pueden recuperar rápido y se atiende el deseo de un título sin mirar  las necesidades laborales del país.  Y si bien  en el camino, han ido desapareciendo algunos centros educativos mediocres, en el Perú, carecemos de certificaciones  de calidad en los estudios de pregrado y posgrado que ayuden a los clientes (padres e hijos) a elegir mejores productos educativos.
El hecho se agrava cuando las carreras que más se ofrecen, necesitan laboratorios o implementos que en el Perú no hay, lo  que generará personas sin empleo. Para ello, es necesario que se certifiquen y formen profesionales especialistas en carreras para el futuro, por ejemplo, especialistas en recursos ambientales, recursos renovables, exportaciones, etc. Carreras que serán muy favorables para el Perú y que serán muy peleados en un futuro.
La base de la competitividad es la capacidad de innovar y crear permanentemente, para lo cual, una buena educación es la clave, pues es lamentable que el país no cuenta con la educación que el país necesita.
Si bien es cierto, la educación es necesaria, no podemos dejar que la educación deje de ser una necesidad personal de superación a un mercado comprometedor y lucrativo. La educación del País, define su futuro, y no podemos dejar que sea una educación cara, privada y mediocre.  En el Perú, hay universidades en cada esquina, que ofrecen un título profesional en 3 años promedio, pues la competencia es dura, pero trae buenas remuneraciones. Tener un título, no es garantía de ser un profesional, lo que cuenta y lo que vale es cuánto uno se ha esforzado para lograrlo, cuánto uno ha estudiado para lograr sus metas.
En fin a cabo, uno puedo pagar mucho o pagar poco, lo que va a decidir su profesionalismo, es lo que uno haya aprendido y que sabe cómo aplicarlo.











Publicado en revista Dia 1, ElComercio, el dia 28 de marzo del 2011,

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